La importancia del respeto

Vivimos en una España dividida. Aunque creo que es una redundancia, ya que España, si se ha caracterizado por algo a lo largo de la historia, es por haber permanecido siempre dividida. El caso es que cada vez nos cuesta más mirar a los demás sin preguntarnos por la ideología política, antes de expresar la nuestra propia. Y eso es porque, sinceramente, nos falta cada vez más respeto.

En primer lugar, carecemos de respeto en las redes sociales. Pensamos que lo escrito allí queda en petit comité, y que lo que decimos no puede ofender a nadie. Al poco de eso, decimos que nuestra opinión es nuestra, y que si alguien se ofende, es problema suyo. Y para rematar la faena, volvemos a opinar sobre lo que nos molesta la falta de respeto de los demás con nuestra ideología.

Vivimos en la era de la información. Lo que escribimos se propaga a un ritmo incontrolable, y puede tener un alcance superior al que nos imaginábamos. Decimos lo que pensamos sin importar lo que piensen los demás, y eso nos acaba acarreando problemas de los que rehuímos. Aprovechamos el anonimato para escudarnos en nuestras propias vergüenzas, convirtiéndonos en alguien que no se siente orgulloso de lo que hace. O lo que es peor, se enorgullece de cometer, descaradamente, semejantes actos hirientes.

Si existe el dicho “la confianza da asco” es porque, con quien no hay confianza, hay que mantener unos límites de respeto. Hay que saber que quien quiera que nos lee se puede ofender, y puede sentirse dolido. Que se tienen que medir las palabras. Que a las personas se les hablaba de “usted” y de “tú” para diferenciar el respeto. Que se pueden decir las cosas con cierta elegancia. Que se puede ser sarcástico. Que se puede ser gracioso. Que se puede ser uno mismo. Pero desde el respeto.

Si España sigue dividida, es porque no respetamos las opiniones de los demás. Porque intentamos imponer las nuestras, intentamos siempre convencer a nuestro adversario y, al mismo tiempo, impedimos sobremanera que él no nos convenza. Nos rebelamos contra figuras que al cabo del tiempo acabamos comprendiendo, convirtiéndonos en eso que siempre tanto temíamos.

Así que, por favor, respetemos lo que podamos. Las cosas pueden hacerse bien, pueden hacerse mal, y pueden no hacerse. Pero, se hagan como se hagan, intentemos que sea respetando a los demás. Que el mundo ya es lo suficientemente duro como para aguantar la falta de educación de quien no la tiene, como para aguantar también la del que no quiere mostrarla.

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Valoración de la obra

Quería pedir un último favor a todos aquellos que han contribuido comprando la obra y leyéndola: sé que suena un poco tópico leerlo, pero la verdad es que rogaría que aquellos que me han ayudado hasta ahora, lo hagan un poco más valorando la obra en Amazon. Sinceramente, el hecho de que reciba críticas positivas me ayudaría sobremanera, pero, por supuesto, no le voy a pedir a nadie que lo valore de forma distinta a sus pensamientos.

Por otra parte, si quieren hacer una crítica algo más extendida, y quieren comentarme algo personalmente, tanto Facebook como este blog, o la dirección de correo de loshijosdelarbol@gmail.com son buenos métodos para ello.

Y, aunque suene insistente, muchas gracias a todos los que me estáis ayudando, poco a poco, que mi obra llegue a más personas. De todo corazón, gracias.

Ayuda para la promoción del libro

Tal y como lo sugiere el título, me gustaría contar con cierta ayuda para promocionar el libro. Soy un escritor novel, sin gran respaldo ni otras novelas que contribuyan a hacerme un nombre. No tengo, la verdad, repercusión ninguna más allá del alcance de las redes sociales, y tampoco tengo conmigo el apoyo de ninguna editorial. He tenido que autopublicar mi propia obra, y solo en formato electrónico.

No quiero que tampoco esto sea un llamamiento a la compasión. No quiero aparentar ser un desvalido que no puede valerse solo en el mundo. Solo soy un escritor, orgulloso de su trabajo, que quiere que este cuente con la mayor difusión posible.

Por eso mismo pido ayuda a todos aquellos que me conocen, a aquellos que han leído la novela en sus fases más tempranas, a aquellos que les guste la literatura fantástica y no tengan nada que leer en estos momentos, que me echen una mano con la difusión del libro. No pido que se cuelguen carteles, que repita hasta la saciedad el nombre de mi novela: solo pido que aquellos que quieran leer literatura fantástica, o aquellos que sepan de alguien que quiera leer ese tipo de libros, lo comenten, como una obra más. Tengo la confianza de que, pese a las erratas que se me hayan podido pasar, el libro es lo suficientemente bueno como para que les guste a quienes lo lean.

Y, si no conocéis a nadie o no os parece una buena forma de difusión, al menos copiéis este mensaje, o en aquel que anunciaba la publicación del libro, para que llegue al máximo número de personas.

Muchas gracias por la atención.

El Preso, ya disponible en ebook

Tal y como suena, finalmente he decidido publicar mi primera novela en formato electrónico solamente, por los motivos que he ido comentando en este blog: era el único formato que permitía la publicación íntegra del libro sin que supusiera una gran carga económica.

Con este mensaje también pido a aquellos que me conozcan que, si bien no están interesados en comprarlo, que, por favor, me ayuden a difundir la existencia del libro, publicando, por ejemplo, este mismo comunicado.

El libro puede encontrarse buscando en Amazon “Los Hijos del Árbol” (no sale de las primeras opciones) o pulsando en el siguiente enlace:

https://www.amazon.es/Preso-Los-Hijos-del-%C3%81rbol-ebook/dp/B01GVHOT2A/ref=sr_1_13?ie=UTF8&qid=1465577084&sr=8-13&keywords=Los+Hijos+del+%C3%81rbol

Muchas gracias de antemano a todos los lectores, y espero que os guste.

Para más novedades, seguid este blog o el twitter @hijosdelarbol

Cuando ninguna opción es la mejor

Estoy en uno de esos momentos delicados en los que se presenta la situación que describo en el título: ninguna de las opciones para publicar mi libro me parece la mejor. Todos conocemos esta sensación, y todos sabemos que es angustiante.

Hay formas relativamente objetivas  de superar estas situaciones, pero el principal problema de todas ellas es que, como propuestas por una mente humana, es imposible que puedan saber cuáles son los resultados que va a tener en el futuro. Y el verdadero temor es pensar que, cuando pasen los años, podría haber tomado una decisión distinta a la que tomé, y todo podría haber ido mejor.

Porque yo soy una de esas personas a las que les cuesta no pensar en las diferentes posibilidades que podría haber tenido la vida. Que piensa que muchos de los caminos que ha tomado son erróneos. Que había una opción más plausible.

Y si cuento todo esto en el blog es porque me encuentro en ese estado con dos opciones a la hora de publicar: la primera de ellas, prácticamente instantánea, universal con ciertas limitaciones, con muy poca difusión, y poco accesible. La segunda, una apuesta para la que habría que esperar casi dos años, muy arriesgada, pero potencialmente muy difusible. Y con la ventaja de tener el libro en formato físico, que, aunque parezca que no, es algo que en el fondo le hace ilusión a cualquier persona.

Sea como fuere, ninguna de las opciones me parece la mejor. Ninguna de las opciones me parece perfecta. No sé qué hacer y sé que, haga lo que haga, me arrepentiré en un futuro por no haber la escogido la contraria.