La Burbuja de la Educación

Por más que he intentado buscar, no he encontrado con total certeza quién fue el autor original de “la historia se repite”. Pero el caso es que parece que estamos condenados a repetirla, pese a las terribles consecuencias que se han dado después de esa repetición.

Creo que todo el mundo recuerda la burbuja inmobiliaria. La recuerda de forma que todos miramos la subida de precio de los pisos de nuevo con miedo a que vuelva a suceder algo parecido, porque sabemos que “la historia se repite”. Pero seamos justos. En la mayoría de las ocasiones, los seres humanos no somos tan estúpidos. Generalmente se repite de formas sutiles. Si no, sería fácil eludirla.

En mi humilde opinión (puesto que de economía y de ciencia sociales mis conocimientos son muy limitados), la nueva burbuja que estamos ignorando, y que alimentamos de una forma similar a la que alimentábamos las burbujas con nuestras compra-ventas, es la educación. Es más sutil, pero, seamos justos, usa el mismo sistema de compra-ventas, de una forma más personal:

¿Acaso no están conviertiéndose las titulaciones secundarias en algo obligatorio conforme va avanzando el tiempo, restándole importancia a las titulaciones de “Grado”? Y no estoy hablando solo de Másters, que, siendo los que iniciaron esta creciente subida de precios de la formación, sino de “cursillos”, completamente inútiles, cuya única función es añadir puntos en la bolsa de empleo a cambio de dinero.

¿Cuántos, nada más terminar una licenciatura o un grado, sin ningún mérito adicional, han encontrado trabajo en menos de un año, que es cuando se supone que los conocimientos se encuentran frescos y listos para especializarse en un trabajo relacionado con el estudio? La verdad, no lo sé. Sé que las estadísticas están manipuladas, puesto que los Médicos encontramos trabajo el 90%… eso es porque consideran que el MIR es un trabajo, cuando realmente son prácticas pagadas.

Y, por supuesto, como prácticas que son, te dejan vendidos a una bolsa de empleo que depende de cursos, y Másters, y otras tantas necesidades técnicas que el el gobierno quien decide cómo de válidas son. Por ejemplo, si estudias un “experto” en puericultura siendo médico de atención primaria, no es válido, pese a que en tu trabajo en un pueblo en el que no hay pediatra cuatro días a la semana, veas niños durante esos cuatro días.

Es una burbuja incipiente, a mi juicio. Le queda mucho por explotar. Aún está en la fase de corromperse, como bien nos han demostrado los casos que se investigan en Andalucía. Pero la historia se repite. También comenzó así, con casos como los de Gil en Marbella, la burbuja inmobiliaria.

Yo soy demasiado cobarde como para hacer algo más que señalar. Pero espero haber señalado a otro un poco más valiente que yo.

Dos Imperios

Tal y como avancé en la anterior entrada, me dispongo a subir uno de los archivos de audio en los que he estado trabajando. Gracias por la atención.

 

El trabajo. La ausencia.

Hola, buenos días o buenas tardes. O incluso buenas noches. Hacía mucho que no escribía aquí en el blog. No es que no tuviera nada que escribir. Es que tenía muchas que hacer. Muchas cosas que aclarar. Y algunos proyectos que terminar. Había dejado completamente de lado la escritura, dado que mi nuevo trabajo, mis nuevos proyectos (algunos de ellos musicales, los subiré por aquí en un futuro próximo), y mi nueva ubicación requerían buena parte de mi tiempo.

Pero no había sido un entierro. O quizás sí. Pero el entierro de aquel que esconde su tesoro para recuperarlo en un mejor momento.

Creo que en estos ocho meses he cambiado mucho. No creo que existan los cambios para mejor o para peor, solo los cambios. Soy distinto. Y, como soy distinto, escribo de forma distinta.

No quiero asustaros. Solamente quiero dejar claro que el Nonato, la segunda parte de los Hijos del Árbol, ya está encarrilada y que, con suerte, será más complejo que El Preso. Ya he presentado mi mundo. Ahora llega lo más difícil, desarrollarlo.

Porque una presentación siempre es nueva por definición. Y lo nuevo nos sorprende. Y lo nuevo nos llama. Pero un desarrollo ya no sorprende. Ya está todo explicado. No puedo cambiar las normas (que convertiría mi novela en uno de tantas historias de fantasía que decide que no estaba contento con la dirección de la obra, y cambia radicalmente de enfoque y objetivo. Véase: la octava película de Star Wars), sino que, con las normas que he creado, algunas de ellas solo perceptibles a mi juicio por el ojo más atento, tengo que desarrollarlas y llegar hasta un punto en el que todos los ojos, dentro de la sutileza, empiecen, al menos, a sospechar de que existen.

Y tengo que hacerla con una nueva lente, porque ya todos conocemos los colores que nos traía la vieja lente. En cerca de 1000 páginas de obra (en formato físico son casi 800, pero la letra está reducida para que Amazon me permitiera publicarlo sin suponer el suicidio financiero de mis futuros lectores) la lente ya está desgastada, arañada, y empañada.

Así que, con ese reto, con los retos que me ha traído mi profesión, y con las experiencias que llevo vividas desde la ciudad de Baza, me alegra decir que, efectivamente, el Nonato va cobrando forma.

Solo espero que la forma no sea aberrante. Sino que sea tan natural y particular como la línea de playa de una isla pequeña en el inmenso océano de la literatura actual.