El trabajo invisible

Hoy ha sucedido algo peculiar mientras trabajaba en Urgencias. Algo interesante, como es el hecho de que me agradecieran que haya sido el primero capaz de darle una respuesta segura a un caballero sobre la patología que le llevaba azotando durante dos meses. E incluso llamando incapaces a todos aquellos médicos que, teniendo los mismos recursos que yo, no habían sido capaces de encontrar la raíz de su constante problema.

Quizás pudiera haberme sentido halagado. Es decir, no es algo habitual que un paciente agradezca el trabajo de un médico, pero, en lugar de eso, me he sentido algo decepcionado sobre la concepción de lo que es el trabajo en equipo. O de los que hacen el trabajo en la sombra para que “existan” los héroes como yo.

Todo lo que escribo a continuación es algo que ya le he dicho, por supuesto al paciente:

“Caballero, me temo que yo no contaba con los mismos recursos que los que han venido antes de mí. Yo ya sabía que, las dos patologías más frecuentes ya estaban descartadas al haber intentado un tratamiento ellos, y haber fracasado, y porque las pruebas diagnósticas, esas constantes vitales o analíticas, han ido evolucionando en una dirección, y gracias a esa evolución, yo he podido saber qué es lo que le sucedía.”

El hombre ha insistido en su agradecimiento y en ameritar exclusivamente mi trabajo, por lo que he tenido que insistir.

“Caballero, se lo digo en serio. Si yo hubiera estado en la posición en la que han estado mis colegas, hubiera actuado de la misma manera en la que lo han hecho ellos. Yo tenía más información. Eso es todo.”

El hombre no ha insistido mucho más, pero, pese a todo, estoy bastante seguro de que pensaba que se trataba de modestia, o de falsa modestia por mi parte.

El problema está en que efectivamente, así pensamos que funciona todo. Pensamos que el mérito es de un héroe, como si de una película se tratase, que ha cargado él solo el peso de la responsabilidad de una decisión. En mi caso, cuento con el apoyo muchas veces invisible de administrativos, enfermeros, auxiliares, limpiadores, farmacéuticos, que facilitan o posibilitan mi trabajo.

Pero la medicina no es el único que cuenta con muchos trabajos invisibles. Trabajos invisibles que muchas veces ignoramos o porque no estamos en la tesitura o porque no nos importa porque entendemos que se nos debe dar por nuestro derecho como haber nacido vivos en España.

Pero quiero que, por un momento, penséis en lo que tendríais que hacer en caso de que os quedarais, no solos en el mundo, sino como en uno de esos “apocalipsis zombie” que tan de moda estaban hace dos años, y penséis, ya no solo en lo que aportaríais para la sociedad, sino en si tan solo seríais capaces de hacer vuestro trabajo sin la tecnología que otros diseñan, o las instrucciones que otros ofrecen…

Hoy quiero acordarme de esos trabajos invisibles, del mismo modo que agradezco a mis compañeros invisibles, por haberme permitido, durante un día, ser el héroe de una persona. Muchas gracias, de todo corazón.